AÚN EN OTOÑO
Y encontraron tus dedos
el tiempo perdido entre mis piernas,
capturaron la espera de las horas los ojos,
y no hubo almanaques
que recordaran el transcurrir de los años.
Un minuto bastó para reconocer
qué partes de mi carne se atemperaban
en el vértice de tus suspiros:
lugar de pájaros y silencios que se conduelen
y reclaman desde el murmullo del agua,
y el inolvidado presentir de mi seno en tu boca.
Se nos intuyó la piel
con sabor a pertenencia en los labios,
acaso las manos anidaran secuelas de distancia,
pero no, aún sabían modular orgasmos en
preámbulo.
Siempre supimos que aún en otoño,
cuando en tus esperas enuncié mi primavera dulce,
y la verdad de los milagros…