BAJO EL CIELO

 

 

 

 

 

 

 

El amor se deboca inventando un nuevo concierto para piano, un coro de luz soporta la melodía con sus alientos sostenidos para inseminar los ocres del sembradío y dotarles de nuevas alas. La piel, las pupilas y las manos, harán un recuento de ilusiones dejando diminuta la inmensidad del mar, y los designios negativos, habrán de replegar sus intenciones bajo la tierra. Las tormentas han aniquilado algunas cosechas, pero las raíces son tercas y no saben de colectas de temporal, porque dan de mamar a los sueños néctares añejados en barricas de invernadero. Aún existen latidos bajo del cielo que saben comunicarse en el lenguaje de los pájaros…

 

 

 

Issa Martínez

 

 

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