BÉBETE EL SILENCIO
-Caléndulas sin tiempo
bostezan sobre el horizonte-
tu cabeza en la hondonada
de mi hombro
para la soledad de la noche que
aletea
sobre la tristeza monocorde que
huele a menta.
-Entre mis cabellos se arrebujan
tus párpados y tu cansancio-
para desde tus manos
hilvanar gusanos de luz
que crecen
desde la paz oculta e infinita de
tus pupilas
hacia mi cintura quebrada en
quietudes.
-El
invernadero que late en mi piel
abraza el dolor de tu carne-
y
al momento de parir
amamanto tu sueńo recién nacido.
Sin temores déjame tu boca
prendida a mi seno, -tengo
ambrosías
para el camino de las esperas y
las lágrimas-.
Bébete el silencio y cierra los
ojos,
ya van
mis dolores abrigándote las alas…
Issa
Martínez