CONSUNCIÓN
Rumbo al
solsticio del soliloquio
las olas enfilan su incordura,
espumas derramadas en intentos de
amnistía
sucumben en parábolas planas,
sin resquicios ni curvaturas
sonrientes.
Un círculo tiembla
donde las horas de paso circular y
exacto
no saben de vectores ni de nortes ni
de sures.
Un pájaro con la tráquea rota:
los ojos abiertos sin ver
a la madrugada salida de su útero,
y una luciérnaga huérfana de luz
pare sin placenta un extraño dolor
exánime…
El aire se hace línea
de un electrocardiograma mudo,
sólo queda el grito del silencio
postrado y débil,
sangrante
desde sus pátinas de tornasoles íntimos.
Issa
Martínez