CUANDO EL AMOR HABLA


El amor habla y se tamizan sus verbos hasta mi piel, ocultos entre los páramos donde nace la ternura de ese manantial de sentimientos, donde los pájaros beben.
Allí, donde habitan los sauces, regalo la lágrima que traicionera surca el rostro para enredarla en la tristeza de sus ramas, como una hoja más.
Imprescindible borrar todo vestigio, reflejo del arcano latido de tu existir.
Me obligo a revivir en la rutina de mis días inconclusos, a contemplarme en mis propias pupilas donde el saberte me deserta, en esa fosforescencia en la que tus besos y manos se alojan.
En una muerte lenta se desaguan los intrínsecos caminos que andarán tus labios, aunándose en tu boca los mutuos anhelos, en la mía, mis ansias de probarte en cada uno de tus perfiles.
El universo aumentará su existencia en la copla de la carne y de las almas, creando umbrales para el resguardo de los colibríes.
 
 
 
Issa Martínez
 


 

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