Como vino ya catado vuelve a escanciarse la luna
sobre el perfil de la noche que ya no tiembla.
Las
sombras conocidas plantan su mirada
en
el espacio infinito donde los ojos se pierden…
Se
han desgarrado las madrugadas con los trinos
de
los pájaros resentidos por la ausencia,
y a
las noches que derramaron bálsamos sobre la piel,
le
ha sido arrebatada la primera alborada insomne.
Hoy
como antes:
se
absuelve la sangre entre sentencias de culpas huidas.