DONDE EL DOLOR EXPULSA

 

 

Toda la noche se instaló improvisada

en el ulular vespertino de una tarde que enarbolaba lágrimas:

la voz supo de su matiz innecesario,

de estelas desaparecidas recolectó las huellas

de sus silencios decapitados.

 

Las sílabas se recogieron de entre los ángulos

desprendidos del mismo aire:

viento, ojos y noche, fueron un mismo cuerpo

calafateado sobre la plegaria al olvido.

 

Llueven  versos en estaciones sin permutas

en los que se hacen impass esperas y distancias;

el cielo abierto ha parido los caminos desandados de las palabras

ahí, donde el dolor expulsa las pupilas oscuras, de una madrugada sin compartir.

 

No alcanzaron los ojos a sentir el indubitado rictus de mi adiós…

 

Issa Martínez

 

Volver a Poemas 2007

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