Desde esta Edad
 
Ahora vuelve todo
en la hosca noche sosegada
bajo cuarto menguante
 
¡La edad, mi amiga, mi querida!
La edad que no perdona pero aquieta
al corazón pueril entre espumas y playas,
hasta que lo abandona al fin y lo confunde
con una caracola semienterrada en la arena!
 
Recuerdo risas junto a un río,
pedruscos arrojados a la corriente
donde formaban ondas que se entrecruzaban
como secuela de destinos
superpuestos y dispares.
 
Renacen altos pájaros y los trémulos tornasoles,
la fiesta de los otros que era también la mía,
tantos poemas descendidos hasta el fuego
en que incinera cartas el amor,
con manos mustias en galerías del exilio,
holladas por palabras incomprensibles.
 
A menudo temí que el sacrificio fuera inútil,
que todo lo entregado y dado e invocado
no fuese sino engaño que un loco se ha mentido.
 
Desde esta edad veo que no es así,
que el mapa no condujo a emboscadas ni a ásperos desiertos
ni a vanos espejismos ni a desdichas
ni al pecado de ingratitud.
 
Ahora sé que todo está bien, que todo está bien
y que puedo morirme sin remordimientos.

 

Fernando Sánchez Zinny (Argentina)

 

 

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