DIÁLOGO POLÍCROMO

Llega monocorde
la última exclamación del silencio
encabalgado en el verbo
que pronuncia el crepúsculo.

Los ojos
sobre el eco estremecido
del guijarro que rasga el agua;
la soledad del arce goteando
de la más añeja de sus ramas.

Tonos de tarde mortecina
se abrazan a piel y sienes,
donde lágrimas de hierba aventan
liturgias que amordazan la sangre.

Verdes, fucsias y azules:
confidentes del exordio sigiloso de la voz difusa...

 Issa Martínez

 

 

Volver a Poemas 2005

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