DONDE NO LLEGA EL VIENTO
Nazco desde el útero invernal
que me viste de claroscuros cada mañana,
me arropo en el canto migratorio
de algún ave que partió en verano
para perpetuar tu voz en la parábola
de cualquier hoja desprendida en el otoño.
Desde las entrañas sueña la paloma;
de sus sueños brotan cadenas de crisálidas
con las alas secas de distancias e imposibles;
eclipses de luna y noche
para los versos que bajo tu almohada duermen,
y bajo la mía son alimento de semillas infértiles
que solo saben crecer flores de alboradas sin renuncia…
Solo voces de poeta para los besos del viento
incapaces de llegar a ti:/
en los atardeceres
desnudos.
Issa
Martínez
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