DONDE SE
PERTENECEN LAS SOLEDADES
En el espacio
entre el cielo y el sepulcro
se pertenecen las soledades:
las de tu piel
sombría
que transmutó su sangre en muerte
para el alimento de los buitres
que posan sus
alas en el quicio de tus ojos;
rapaces sin metáforas
que cambian el pudor
de tu tierra yerma que huele y mira
solo el lado de
la esperanza oscura.
En el espacio entre el aire y los mausoleos
anónimos del desierto, se pertenecen las soledades…
el llanto de los cuerpos sin carne ya no alcanza
para la culpa de los dioses de párpados caídos,
donde la noche de brujas oculta lágrimas de rubí
y se pierde el misterio de las mil y una noches
en manos de la injuria que lapida sin pecado;
y lava, y depura, y cercena sus culpas,
en clítoris
amputados que nunca esbozarán una sonrisa.
En el espacio entre Dios y los latidos
que paren la guerra, se pertenecen las soledades…
y todo el viento que se coagula en los pulmones del universo,
toda la rabia que se muere en el silencio de los labios,
toda la muerte que efervesce desde los cráteres
que acunan las islas, es argamasa de sollozos caducos
que van uniendo los continentes…
En el espacio
entre el mundo y mis tristezas
no caben los lamentos de mi propia soledad,
de esta tonta soledad que me pertenece…
Issa
Martínez |