EL AMOR QUE NOS SALVA

 

Se posará la noche como un grito celeste en tus ojos,
sobre el lienzo aún vivo de un océano eterno, sin acento,
en la ausencia de la carne, en el signo aquel que dos bocas
unidas en la oscuridad pronuncian. Tus manos recorrerán
nuestras voces y actos, los últimos
recuerdos en la lucerna que, abierta y perceptible, acoge la
unánime
frontera del silencio. Vendrán los prodigios al irisado
sueño de mis cantos, cuando la luna se consume
en el fuego y acepto el bebedizo de las potencias últimas
que me traen el perfil de tus palabras. Cortamos a cercén
los oráculos del miedo, el chapotear de la inquietud en las
cisternas
fulmíneas, en la pérgola de rosas de nuestra propia
soledad que se desvanece, como estrella o pétalo,
en la conjura del vértigo. Estoy vivo en la noche,
sepultando los muros obscenos del olvido, palpando
el verbo grabado en tu frente esculpida, en el pecho
dulce y mórbido que se ahoga en un mar imposible.
Todo se transfigura en la lágrima caída en el instante
incierto, en el amor que nos salva como un talismán silencioso.


Juan Antonio Molina (España)

 

 

Volver a Poesías Favoritas

Volver a Index