EL MAR Y YO
Te miro con la piel
tiñéndome del infinito azul
que se tamiza por mis
ojos; me flotan las nubes
en las entrañas, y el
cielo se ha posado paralelo a mis sentidos.
Mi sexo aflora con sus
alas, con su boca y la ternura
sonrosada de sus
pliegues, para desgajar su corola
y su voz, que se
confunde con la albura de tu risa efervescente.
Se me hiere el pecho y
sonríe, con la plástica soledad
con que se acompañan dos
gaviotas, como faroches marinas
que incendian sus alas
bajo la luz del día.
Se me separa el cuerpo
del pulso para formar un archipiélago:
al norte los brazos, al
sur las caderas y, al levante la mirada;
las piernas son un
islote, un triángulo sin base
como la flecha disparada
por Cupido; las manos se quedan abiertas
en el tórax sobre los
senos, cual paloma en vuelo hacia el poniente.
La cabeza prefiere irse
al fondo, a depositar su mejilla
sobre tu regazo de
arena: mi albe es tu propio corazón,
y ambos, la espera; un
eclipse eterno donde shames y ámor,
se diluyen sobre los
peñascos y conjugan su abrazo en un poema
de murmullos mayas./
La brisa besa mis labios
que no encuentro,
casi duele el placer de
verme y sentirme fundida en tu vaivén...
Issa
Martínez
*Faroches-mariposas
* Albe-corazón
*Shames-sol
*Ámor-luna