ESPERANDO LA LUZ

 

Miasmas oscuros donde las madrugadas se desunen,

horas que se reducen infértiles en las entrañas

pródigas de insomnio.

La soledad es un arco de aire acristalado

a punto del quiebre, aprisionado entre los dientes

de la oscuridad sin sombras.

 

La tierra está rendida sobre sí misma:

indomeñada la ausencia de su eco,

sus uñas llenas de escarbados abismos

 

donde la muerte es diosa

 

                        adorada por la espera…

 

En el instante en el que se rebela la savia de la noche,

se puede ver el temblor de las manos de una mujer

que se busca en el sigilo que no quiere más surcos.

Una ráfaga de melancólica lluvia

le va enjuagando el sexo para redimirla al lado del silencio:

 

A la mujer

 

       a la mujer madre

 

             a la mujer madre-hembra

 

                    a la mujer madre-hembra-luz.

 

Yo la vi cuando Montparnasse le caminaba por la piel,

goteando sus orgasmos en clepsidras, pétalo a pétalo…

 

Tan agua

            

                                     y

 

 

 

                                                                            flor.

 

 

 

Issa Martínez

 

 

Volver a Poemas 2007

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