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GUARDIÁN
El primer sollozo de alba
se escurre hasta el insomnio
que rasga el dolor sereno de los ojos.
Llama a esperanza con su acorde
de violines sin cuerda,
y en su sonata de brisa rebelde
se enlaza con mi resuello resignado.
Los ponientes necios le aúllan
a las lágrimas no vertidas,
mientras el soplo de tu aliento
inflama las velas de mi esquife varado.
Tu propio llanto es el faro de mi
travesía...
Issa
Martínez
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