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INDAGACIÓN
Aún vagan las almas solitarias en los desiertos violados por la avaricia. Danzando a ritmos de sin razones, resurgen de la nada propia de la expiración. Llevo implícitos sus gemidos en mis latidos, en mi sangre oculta tras los velos culpables que se conjugan en la diversidad de los silencios injustos. Tarde a tarde, los crepúsculos se deslavan en sus lágrimas que interrogan. La estela de su pregunta permanece en el soplo de la yerma desolación, allí, donde el epitafio reza: ¿Por qué? El pánico se apropia de mis pupilas mudas.
Issa Martínez
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