ÍNTIMAMENTE


Nos hurtamos soles, lunas y estrellas a vuelo de reflejo en nuestros mares, la miríada nos abriga con sus velos de fulgores místicos. Sólo luz entre tu desnudez y la mía, y manos, y labios prófugos que descubren esencias de almizcle, para resarcir nuestras necesidades. Umbrales frescos de verde aceituna, mis ojos de gata satisfecha, acunada en tu centro inhiesto con mi dulce herida encarnada. Tu boca se bebe mis senos líquidos, entre suspiros discontinuos, entre murmullos de agua. Ardemos al compás de nuestro propio hechizo, que nos ciñe, regalándonos alas que remontan nuestras ansias hacia el infinito, para morir de a poco entre los regazos de Afrodita y Eros...
 
 
Issa Martínez

 

 

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