LO QUE PERMANECE DESPUÉS DE AMARNOS
 
 Va escalando mi piel,
 propagándose hasta mis sienes
 en capituladas sombras;
 el real augurio de existir
 siempre a medias, de este sentimiento
 que nos impregna las gargantas
 como un grito sin luz.
 Hiedra que enraíza
 en cada uno de mis poros
 hasta la asfixia,  y de mis pupilas en la resignación
 obligada que no admite auxilio.
 El abismo donde yacen mis pálpitos y voluntad,
 es profundo en dolores y condenas.
 Mi sangre revienta en olas de nostalgia,
 en las que mi soledad de ti,  repercute
 desde mis agónicas células hasta la lívida carne.
 
 (En esta ausencia en la que se maceran nuestras manos,
 donde la certidumbre de nunca vivirnos en nuestro propio mar,
 es una acuarela desteñida en témporas de llanto, carente de savia  y sol; sólo eso.)

 

 
Issa Martínez

 

 
 

Volver a Poemas 2004

Volver a Index