LOS SONIDOS DEL SILENCIO
No existen razones
para el murmullo abatido de la sangre
ni para la carne que entre ámbares se pudre,
-el desierto seguirá siendo infértil.-
No existen razones
para embalsamar latidos
y atormentar silencios sin culpa.
Hombre verdugo del hombre,
manos letales que se enjugan
y tornan oasis en blasfemias,
-donde se hace miasma el nombre de Dios.-
(¿A dónde se han llevado los sonidos del silencio?)