LOS SONIDOS DEL SILENCIO
 
No existen razones
para el murmullo abatido de la sangre
ni para la carne que entre ámbares se pudre,
-el desierto seguirá siendo infértil.-
 
No existen razones
para embalsamar latidos
y atormentar silencios sin culpa.
 
Hombre verdugo del hombre,
manos letales que se enjugan
y tornan oasis en blasfemias,
 -donde se hace miasma el nombre de Dios.-
 
(¿A dónde se han llevado los sonidos del silencio?)
 
                                 Issa Martínez

 

 
 

Volver a Poemas 2004

Volver a Index