He
sentido tanto frío que mis manos no eran…
Y el
cierzo, sí, y el viento, sí, y la nieve…
Y era
tan extraño y tan difícil decirse…
Sílabas
que se me escurrían enteras,
Alfabetos que huían asustados de la
oscuridad,
Enteros
caminos rotos en precipicios,
Barrancos de tristeza, anegadas colinas…
El
espejo, duro, mármol, insensible,
Devolvía imágenes irreconocibles de mi
rostro;
Máscaras o esqueleto de memoria, osario sin
vida,
Y una
dureza de bronce laminada en cuchilla.
Y el
frío iba calándome, gota a gota, insomne,
Tenazmente repetido, noche a día, inserto
sin excusa.
Se me
olvidaron las palabras para decir los
nombres;
Porque
los nombres ya no eran los mismos,
Porque
las palabras ya no eran las mismas,
Tuve
que aprender otra vez el idioma.
Y el
miedo. Y la ternura. Y el miedo.
Y cómo
gritar la ira, o el sobresalto,
Cómo
nombrar cada uno de los silencios,
Cómo
decir las traiciones pequeñitas…
Dónde
mi derecho a la alegría, roto.
Dónde
mi estandarte y raíz, vencida.
Desierto de arena que rodea y no cesa;
Sol
rojo que asola el valle verde.
Cómo
cantar cuando el cántico eleva
Un
himno a la callada música del adiós.
De las
cenizas siempre nacen rosas;
Apenas
audible un susurro tenue, monocorde;
Un
viento leve, brisa en la mañana, rumor,
Ah, si,
de pronto, sin excusa, he aquí el zureo…
Pero se
niega el oído al coro, se oculta;
Bastardeo de la esperanza- se dice-
Y
rehuye, ciega, condena el son;
¡ alas
cerradas y pedernal contra plumas!...
Silencio…
Más la
mañana es clara y el aire dicta sentencia;
Y
vertical es el amparo del árbol más alto,
Y
verdiazul el clavicémbalo del agua
Goteando primavera a pesar del invierno.
Insisten los claros signos del día sonoro;
Cercando indecisas dudas, límites, verjas,
Hasta
que la voz se quiebra pidiendo misericordia
A cada
frutal germen de vida que acecha.
Roble,
véncete a la esperanza…
No hay
traición en la alegría…
He
sentido tanto frío que mis manos no eran…
Y el
cierzo, sí, y el viento, sí, y la nieve…
Pero en
el claror de marzo, vencido el año,
Rumor
de madreselva me está guardando,
Y allá,
cerca, vislumbre sólo, sólo adivinanza;
Están.
Zurean.
Zurean.
Zurean…
Voy a
su encuentro.