MIENTRAS VUELVO

 

  

 

Espérame, mantén las llamas del hogar crepitantes, acaso vuelva con frío y necesite entibiar mis ilusiones. De vez en vez, acerca tu rostro a la ventana, recuerda que fácilmente se me extravía el norte y el sur, acaso necesite la luz de tus pupilas para encontrar el camino de regreso.

 

He dejado en el silo buen recaudo de miguitas azules y barricas del más puro néctar, no olvides alimentar la melodía de los pájaros cada mañana mientras vuelvo, recuerda que nos necesitan porque su canto es frágil.

 

Sé que el trabajo es duro, pero no dejes que los inviernos acaben con la siembra de versos ni con las hortalizas de metáforas que con tanto ahínco hemos cuidado, ya sabes que no les gusta la soledad, bastará con que les cuentes alguna historia de hadas cada tarde y por favor, dales cada día, uno de esos bombones con sabor a beso envueltos en celofán.

 

Mis palabras y mis silencios los he dejado escondidos, para que te entretengas en encontrarlos. Sólo recuerda que las palabras no siempre suenan y los silencios no siempre callan. Que lo mismo el verbo amar está en el viento, y que los cariños se conjugan en todas las estaciones.

 

Guárdame las horas y los minutos en el baúl del desván, hazme sentir a mi regreso, que todo sigue igual, acaso necesite una mentira dulce.

Nos encontraremos en las tardes de lluvia de grillos melancólicos que perfuman ausencias y en las madrugadas que siempre nos han pertenecido.

Sólo mientras vuelvo, acógeme los sueños.

 

 

Issa Martínez

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