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NIÑA-MADRE
(Dedicado a Luis E. Prieto)
Abiertas, inmoladas tus carnes en ese llanto oscuro
que escuece tu infancia extraviada,
en donde te envuelves de porvenires desahuciados
y arrebatadas inocencias.
Tus pupilas interrogantes acogidas por el silencio,
por las espaldas que indiferentes
te ofrecen morbos sin fronteras, sin manos,
sólo impasibles rumores de compasión
para pudrirse en sus propios umbrales.
Estigmatizas con tu candor en grietas,
todos los siglos de yerros y todas las bocas mudas
en esta hecatombe que va asolando el universo.
(Sólo el mar te acoge en su vientre lírico de sal,
donde las reverberaciones sin reflejo
de algún ideal, se niegan a desmayar el grito de su voz.)
Issa Martínez
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