![]()
Queda de sombras que musitan, mi cuerpo desnudo de pena de cara al cielo y, en el rostro, manantiales de luz. Húmedas nuestras formas y salpicado el viento de aromas nocturnos, cuando canta el grillo violines de amor.
Tu figura frente a mí, pétrea y argenta, vestida tan solo por la dulce noche. Lentamente cobijas mi morbidez con tu inquietud; nos pensamos solos: ingenuos, nos están mirando las negruras y sus ojos refulgen.
Intangible: la luna nos viste de gala con la ternura de una madre.
Issa Martínez
Volver a Prosa
Volver a Index