NOCHE DE GALA

 

 

 

        
 

 

Queda de sombras que musitan, mi cuerpo desnudo de pena de cara al cielo y, en el rostro, manantiales de luz. Húmedas nuestras formas y salpicado el viento de aromas nocturnos, cuando canta el grillo violines de amor.

 

Tu figura frente a mí, pétrea y argenta, vestida tan solo por la dulce noche. Lentamente cobijas mi morbidez con tu inquietud; nos pensamos solos: ingenuos, nos están mirando las negruras y sus ojos refulgen.

 

Intangible: la luna nos viste de gala con la ternura de una madre.
 

                                                                                        Issa Martínez

 

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