PREPOSICIONES
A
la caída de la tarde se despiden mis silencios
ante
los tuyos para recoger el rumor que habita
bajo
la sombra del sauce antes de la primera estrella.
(Cabe
en la intimidad de tu sueño la agonía de mi tarde
con
hambre de arribar al latido de tus sienes.)
Contra
la luz sin voz con la que se rompe en sollozos el deseo
de
estos nuestros silencios que se nombran en estepas húmedas
desde
el otro lado del pecado que no tiene más que ojos
en
el
matiz obscenamente triste de su palabra…
entre
esa parte tuya y mía que admite, niega y se somete sin decirlo,
hacia
ahí va, llega, tiembla y se esconde, mi anhelo de partir
hasta
ese fragmento tuyo, que no se escapa, finge ni se rompe…
Para
qué acallar la fragilidad implícita de este amor que sonríe
por
donde el tiempo simplemente se detiene a ratos,
según
la historia que desde siempre precisa lo imposible.
Sin
importar cuanto te ame ha de morir en cenizas el residuo de mi
voz,
sobre
y para amortajar su victoria absurda de haberse permitido ser.
Tras
de ti y de mí: pertinaz la lluvia de estación, incapaz de lavar/
los pecados del mundo.
Durante
el
diluvio de los sueños acoge el latido de la vida,
y entre mis
piernas sálvate./
Issa Martínez