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PROFECÍAS PLASMADAS
La voz del destino habló llanto
y albergó caricias en el silencio
de las sombras.
Poco queda por alcanzar,
cuando tácitamente: se perciben
latidos, carne, hálitos y dolores;
cuando se huele la tristeza,
y el cariño es un clamor que no se ve
ni se toca, pero se descubre cierto.
Los augurios acurrucan sienes en quietud
dejando imperceptibles murmullos;
que al paso de las horas, se van haciendo eco,
sonido dilatado que incuba las verdades
en la esencia tan amada, y en donde a pesar de todo,
el miedo a ser feliz, es un estilete
vadeando la escasa concavidad del pulso.
Issa Martínez
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Volver a Poemas 2004
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