SAUDADE DE UN POETA
 
Más allá de los últimos vestigios
diluyentes de añiles, atrapas sortilegios desaguados en palabras,
esencias que se vierten en las contemplaciones de los que sueñan, 
de los que maman del lirismo de un verso.
Entelequias sinónimas de tu médula
trovadora y fértil, rebelde pasión 
que transmuta materias a libre albedrío;
que lo mismo licua la luna para empaparse
en sus sonatas de cristal o perfumarse entre sus bemoles
de plata, o embalsamar ternuras y subyugar los atributos de un beso. 

Y te regalas y regalas... 
entregándote en la inexistencia que reinventas en las horas, 
en el tiempo que difuminaste de lo real,
escapándose de tus manos de artífice caprichoso, 
paridor de aislamientos en los yermos que encubren
tus propias miserias. 
 
No te quejes,no son culpables; pena pues, poeta sin voz,
aborta sollozos o enjuga la lágrima de tu no existir, 
has obsequiado tus quimeras: déjales que sigan soñando.
 
 
Issa Martínez
 


 

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