SEPULCRO ENTRE LABERINTOS

 

He de dejar suspendidas las palabras de las rosas

bajo la tierra por donde las huellas se hicieron sueños,

he de guardar el tiempo cuyos segundos conquistaron

los besos de las olas, la soledad infinita de los amaneceres,

el murmullo perezoso de los otoños en umbrías:

en el latido perfecto con el que los rescoldos reviven en la sangre.

 

Ahí, donde soy sola para los ponientes vespertinos

que van muriendo en tus pupilas, queda acogida mi menstruación

de espacios en blanco para que los reescribas;

porque ya he desahuciado los silencios que en mi piel

fueron la voz de las manos, y en los ojos, incienso

                              con aroma a distancia indócil./

 

He perseguido el movimiento del aire

 

             con los cinco sentidos conjugados en pátinas de voz,

 

                                                  y  en el silencio armónico del agua

 

que de reojo escuchan los residuos de tus soledades blancas

en la que mi carne sin materia te consuela…

 

Ya, ya solo el suspiro último, para que enjugues el sollozo

con el que la nada va quedando vacía: borrado el abrupto

camino que retorna a los laberintos donde el amor se muere. 

 

Issa Martínez

 

Volver a Poemas 2007

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