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¿SERÁ?
¿Será, Madrid, que he vaciado mi nostalgia
en tu esencia para humedecerte con el gris de mis sollozos?
Queda mi sonrisa rota y fluctuante,
cuando los aromas del adiós, de este sueño parido
que me abraza en todas las horas y noches de preludios imaginados,
donde tus azogues se dispersan en los melancólicos cauces
que impregnan tus vientos, tus añejas rías acompasadas
en la tenaz llovizna por las que mis huellas se confunden;
para dejarme tan sólo tu voz que existe,
tu dulce acento que no me canso nunca de escuchar.
Issa Martínez
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