¿SERÁ?


¿Será, Madrid, que he vaciado mi nostalgia en tu esencia para humedecerte con el gris de mis sollozos?
Queda mi sonrisa rota y fluctuante, cuando los aromas del adiós, de este sueño parido que me abraza en todas las horas y  noches de preludios imaginados, donde tus azogues se dispersan en los melancólicos cauces que impregnan tus vientos, tus añejas rías acompasadas en la tenaz llovizna por las que mis huellas se confunden; para dejarme tan sólo tu voz que existe, tu dulce acento que no me canso nunca de escuchar.
 
Issa Martínez

 

 
 

Volver a Poemas 2004

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