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SONIDOS DE SOLEDAD
Se calla el viento
con el suspiro de la niña extraviada
en la arboleda donde el tiempo es virgen;
se silencian los pies
en las huellas frescas del llanto
y los lamentos sigilosos del musgo.
No hay primaveras sobre el verde:
solo el clamor de las sombras
que preña soledades,
solo el espacio solitario que fecunda
las voces del lago inmóvil,
y la alborada que se transparenta hasta el iris.
Acaso, también, latidos sordos donde las horas reverberan…
Issa
Martínez
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