SUBLEVADAS AMANECIDAS
Se destilan por tus poros todos los matices de mis silencios,
justo cuando la luna se torna agua solitaria en las represas de
tus pupilas,
como canción sin voz a coro de cigarras.
Noche de almiares que, sin disimulos,
sostienen las gavillas de mis anhelos, donde mi andar lento
y silente
es eclipse de sol y melodía taciturna, donde tú te haces sombra.
Se nos inflaman los espacios noctívagos de labios y manos,
para sernos insuficiente el encabalgamiento de las olas sobre
las mareas
o las falanges sobre el requinto, que siguen en su balada
de duermevelas inexpugnables.
(Se nos duermen los intervalos en medios tonos de ternuras,
cuando nos espolean amanecidas sublevadas y agridulces.)
Issa Martínez