TANTRA


Arrodillada hacia mis adentros, hacia el lamento de mi sangre
que se duele, sanando los resquicios descoloridos, los vértices
enfermos
y oscuros, los amaneceres que desde mi savia íntima y sin ella;
despuntaron en soledades rojas.

Una mano, mi mano, mis dedos temblorosos,
tocando, cubriendo, palpando, acariciando...
esa parte mía que huela a mujer, que se siente como mujer,
que ama y llora como mujer, como ser femenino y libre.

Allí se posan las rodillas, hacia mi "Tantra":
hacia mi yo que me llama y necesita,
hacia mis células que forman mis tejidos y mis órganos vitales,
desde mi, desde mi mujer pasión; desde mi "Shakti".

Alejo al verdugo que crucifica mi moral, y al juez
que sentencia mis creencias,
y quedo a solas, solitaria y vacía
de credos y dogmas, de tabúes.

De mi género, solté la cruz,
y los puntapiés sobre la carne silenciosa y amoratada,
me vestí de pura piel y sexo, de mañana azul
y de mujer palabra y pensamiento.

Y arrodillada hacia mis adentros, hacia mi luz de luna,
me descubro en celos, en odios que se lamentan,
en guerras que me desangran y en miedos, temores de mis manos 
que sólo escriben, que ni bombas arrojan ni armas empuñan.

Mi yo, mi "Tantra", mi yo y mis manos,
manos que desde mi yo desean tocar y tocarte;
mis tejidos y mi sangre: mi yo y mis manos, manos sutiles de mujer
espíritu.

Arrodillada hacia mis adentros: queriéndome, amándome,
necesitándome...

Issa Martínez

 

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