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TEMPO DE RUBATO
Es el tiempo de las cosechas dulces,
de las sonrisas rescatadas en los horizontes
ababol y ámbar: naranjas cálidos
que nos horaden la piel sin dolores.
Época de evocar el amor y transmutarlo
en sensibles contactos, que nos impregnen
en lo profundo y tangible de las estancias.
El turno de las flores aladas,
de los cantos restablecidos
en sus ramas al viento,
de los lirios que renacen
insuflados en un labio sin derrota.
Estación de transitar en los sueños
vaciados en el firmamento de las ternuras sin límite;
momento de falanges arrullando pómulos.
Espacio esculpido para vivir...
Issa Martínez
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