TENDRÁ QUE BASTARNOS

 

 

De entre las rosas que aún quedan en el efímero camino de nuestra historia,

voy recogiendo sus formas perpetuas para hacerme una tiara y colocarla en

el  recuerdo;  lo  único  que  queda  después  de  amarnos,  en  los lindes de

nuestros cuerpos y sombras.

 

Suficiente   para    no   poder   apartarnos   de  esta  certeza  que  hiere  los

ponientes y nos impregna las gargantas en infinitas madrugadas inmutables;  

lo único que permanece…

 

Fervientes   vendavales,  que  con  la  pasión  de  un  beso  abrazan  nuestra

memoria  para  hincharla  de  azules,  como la vehemencia de aquella carne

conmovida, irrumpiendo  en haces de éxtasis  nuestras manos gimientes que

llenaron el antiguo vacío.

 

Y  tendrá  que  sernos  suficiente  cuando  sabemos,  que  esta luz, se nos va

fragmentando  con   la  inocencia  de  otros  alientos, que  laten  y  enlutan,

nuestros propios pálpitos.

 

                                                                                                                                                   Issa Martínez

 

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