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TERCO OTOÑO
difuminados en el calor del sol, y que no contempla los abrazos deseados,
ni el estrépito de las carnes queridas que se deshojan a solas.
Inconcluso el tango con que se afanan nuestros perfiles;
interminables los deslices con que nos hieren estas hojas que fenecen
en el otoño,/
el más triste de mis días.
En este entretiempo que persiste lánguido,
pero eterniza y retarda el invierno de mi esperanza.
Issa Martínez
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