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Una mazorca ensoñadora quiso cambiar su destino inevitable
Ser arepa chicha cachapa o bollos tiernos no quería
Mientras maduraba fue hablando con sus hijos granitos refulgentes de energía y vida
Todos los días los despertaba abriendo su camisón de madre
¡Saluden al señor Sol! -les decía-
¡Saluden a la señora Luna! -por las noches acunados-
¡Miren! ¡que claridad que cielo!
¡Miren las estrellas que lejos y que cerca brillan!
Cierren los ojos sientan la música del universo los grillos los pájaros incansables viajeros del espacio
De todos los granitos unos cuantos cerraban de último sus ojos respirando poesía y canción
Por las mañanas antes que el sol -mucho antes- estiraban sus brazos para crecer la piel
Mazorca Madre entendiendo el alma de sus granitos más amarillos fue aflojando la carne prisionera de sus niños
Una tarde durante la cosecha Mazorca Madre fue trasladada al gran mesón de la cocina
Los granos dormidos fueron preparados para hacer exquisitas comidas
Los granitos que siempre soñaban no pegaron un ojo mientras se aflojaban
Saltaron tan pronto comprendieron su destino y corriendo corriendo llegaron a las estrellas
Se montaron en el sol
Se metieron en la luna
Y comenzaron a crecer germinando maná música celestial alimento de ángeles llegando hasta la galaxia más vital del universo
María Luisa Lázzaro (Venezuela)
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