Y LATE EL AMOR


En la más perfecta caricia jamás realizada, languidecen mis latidos al saberte tan cerca. En la pureza de una realidad única y  nuestra, acampan nuestros corazones en los silencios, que de tan paralelos, se tocan. No puedo evitar el llanto, cuando el desamparo me invoca en la perfección de tus versos y te materializo en la nitidez de este amor absoluto. Pétalos de níveas rosas se desgajan de mis pupilas que te están mirando, cuando siembras en mi piel surcos vívidos con tus labios. El mar se desnuda de impacientes distancias y nuestras carnes se acercan disueltas en las mismas espumas cóncavas. Alcanzo a tocar los cielos donde las aves susurran lloviznas surgiendo de estas  horas de melancolía. Allí, vida mía, en la perfección inviolable de cada noche, de cada  luna y postrimería donde no hay  más muerte que la inversa, ni juicio, ni infierno, porque sólo palpitan realidades:/ -nuestra propia gloria;- soy tan tuya como sangre que pulsa en tus venas.
 
Issa Martínez
 

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