Y ME HICE AGUA

 Rocíos tempranos desde mis cabellos
 derramados en tu almohada.
 En el cristal de tus vitrales,
 imprecisas lágrimas de mercurio.

 (Y me hice agua…)

 Efluvios en movimiento
 chocando contra las piedras del río,
 cuesta arriba: el cauce de tu mirada
 aún cuando mis propios remos estaban rotos.

 (Y pude ser bahía de nanas apacibles en sus espumas…)

 Lluvia sedimentada en pozo para tus horas sinceras,
 tranquilo manantial para tus instantes de melancolía,
 y mis manos; profusos grifos para lavar tus horas insomnes.

 (Y me inventé cascada de risas repiqueteantes para tus días grises…)

 Me dibujé en las manos mares y tormentas de verano
 aunque inviernos gélidos calaran mis corpúsculos.
 Me solidifiqué en la lejanía de los polos, cuando tu no necesitarme
 se anidaba en tus pálpitos; me hice nube intáctil
 avizora de tu cansancio; y fluí incesante, como diluvio pertinaz,
 para tus estaciones de sequías opresoras.

 (Y me hice placebo de agua para tus dolores  distintos...)   
 
Issa Martínez

 

 
 

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