Y  ME HICE NADA


Abundancia de vacíos quedan
alternando la ausencia de la luna.
El humo de un tabaco,
el aliento evaporado de una desmenuzada nube.

(Y me hice nada...)

Quimera tras quimera me arroja
al propio abismo de mis brazos,
donde hasta el mismo silencio se extingue.

(Y me quedé sin sangre...)

Mi silueta es suplicio de desolación y dudas,
canto de afonías, párpados inmóviles infectados de cenizas;
sólo el recato con que me acaricia el sol
me hace presentir que mis pulmones aún inhalan.

(Y me dilaté en la inmensidad temblando...)

Recolección de negros y blancos para vestirme en profundo gris,
mientras mis uñas escarban la tierra infértil hasta sangrar los dedos.
Todos mis refugios se derrumban sin remedio,
y ya no soy música, ni agua, ni noche…,
el cansancio eclosiona en la cordura de mis sienes.

(Y repentinamente, mi último músculo se deshace en la niebla,
y soy nada: ni un débil esbozo de transparencia o levedad liquidada  de un nuevo tono...)
 
                Issa Martínez

 

 
 

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